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jueves, 17 de enero de 2013

LOS PRINCIPIOS HERMÉTICOS

Manantial de vida es entendimiento al que lo posee, mas la erudición del necio es necedad; escucha atentamente y guarda bajo el cofre del conocimiento los misterios que aquí te son develados...


1er PRINCIPIO: MENTALISMO

"Todo es mente. El universo es una creación mental dentro de la mente del todo"
¿Cuál es la semilla que permite germinar un suceso?
El pensamiento.
¿Acaso antes de cualquier acción no va primero una idea del hecho futuro?, ¿cómo podría un pintor darle vida a su lienzo sin que hubiese primero dado rienda suelta a su imaginación?. Entended pues que la mente es el arquitecto que edifica las cosas del plano físico.
El universo es mental significa que cada una de las experiencias vividas son manifestaciones del caudal de ideas que fluye en tu interior. Pensamientos de luz crean jardines donde anidan la felicidad, el amor y la paz. Pensamientos oscuros crean yermos donde moran la desdicha, el odio y el miedo.
Tú creas lo que crees y materializas lo que visualizas. Tu mundo personal será erigido por las manos invisibles de tu mentalidad: si crees que puedes, tienes razón; si crees que no puedes, tienes razón.
La materializacion de los deseos es inherente al poder impreso sobre papiros de creencias, así que cuidado con lo que pensais. Aquel que dice: "todo me sale mal" delo por hecho y quien piensa: "la abundancia me rodea" puede estar seguro que el espíritu de los fructíferos huertos, los hermosos satres y los cofres llenos de riqueza, tocará a su puerta.
Cada quien esculpe su realidad con un cincel llamado mente... "los pensamientos son pinceles en el lienzo de la vida: uno mismo plasma su tristeza, uno mismo dibuja su alegría".

2do PRINCIPIO: CORRESPONDENCIA
"Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba"
El universo es un estanque cristalino donde el cosmos del alma humana se refleja así mismo, lo que vemos afuera no es más que una proyección de lo que llevamos dentro.
Cada fragmento del todo contiene la información absoluta del mismo, semejante a una rosa que guarda en sus pétalos toda la esencia del vergel.
La historia del cielo está guardada en una nube, la eternidad puede ser vista en una hora, un agujero negro lleva escrito en su limbo la vida entera de una galaxia, y un simple átomo puede revelar todos los misterios de la realidad física.
¿Habeis soñado?. Sabed que los sueños no son meros soplos de la imaginación subconciente, son visitas a realidades paralelas y planos dimensionales invisibles para nuestra vaga percepción; esto se debe a que la mente del hombre es un libro infinito donde se puede contemplar la mente cósmica que muchos llaman Dios, recordad las palabras del maestro Jesús: "el reino de los cielos está dentro de vosotros".
"El mundo exterior es un reflejo de tus pensamientos y tus pesamientos son un reflejo de tu alma".



3er PRINCIPIO: VIBRACION
"Nada está inmovil, todo se mueve, todo vibra"
Vivimos en nubes de energía que vibran sin parar, la forma que adopten depende de nuestra perspectiva interior. ¿qué es el mundo sino un océano de energía que manifiesta distintas formas?. Un glaciar, un río y una nube pueden verse distintas pero, ¿acaso no son fundamentalmente agua?. Del mismo modo todo lo percibido es en realidad energía.
Tanto los estados internos como las cosas externas poseen su propia vibración. Los pensamientos vibran a una determinada frecuencia que atrae lo correspondiente.
Lo mismo pasa con las emociones, éstas actúan como un imán para las experiencias del plano material. Aquel que vibra en la fecuencia de la paz interior atrae armonía a su vida, quien vibra en la frecuencia de la inquietud atrae problemas y preocupaciones en su vida.
¿qué es la materia sino el espíritu en baja vibración?, ¿qué es el espíritu sino materia en una vibración alta?.
Cuando la materia aumenta su vibración se empieza a desvanecer del mismo modo que las aspas de un ventilador parecen volverse invisibles al aumentar la velocidad desmesuradamente. Por esa razón el mundo etéreo no puede ser visto más que por las conciencias que vibran en sintonía con la frecuencia espiritual.

4to PRINCIPIO: POLARIDAD
"Todo es doble, todo tiene dos polos, su par de opuestos, los semejantes y antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza pero diferentes en grado, los extremos se tocan, todas las verdades son semiverdades, todas las paradojas pueden reconciliarse".
¿Habeis notado que la dualidad está presente en todo?. Amor y odio, arriba y abajo, calor y frío, este y oeste, felicidad y tristeza, bueno y malo.
Sabed ahora que los polos son iguales en naturaleza pero difieren en grados. ¿Cuál es la diferecia entre las gotas de lluvia que se lanzan desde el cielo y las nubes diáfanas que permiten filtrar los rayos de sol?, ¿no son pues las nubes lluvia evaporada y la lluvia nubes en condensación? ¿no son pues materia y espíritu, aunque opuestos, la misma cosa pero con diferentes grados de vibración?.
Escuchad bien: todo es uno, la separación no es más que una ilusión, no existe tal cosa como la dualidad desde un nivel profundo de entendimiento.
Fijad vuestra atención en un termómetro: ved los diferentes grados en la superficie, ahora responde, ¿dónde termina el frío y donde empieza el calor?. Es subjetivo. Para unos la división estará en los quince grados, para otros en los diez; la interpretación es relativa y depende de la percepción de la persona.
La división entre opuestos sólo existe en la mente al igual que las fronteras geográficas son líneas imaginarias inventadas por la gente del poder para dividiros.
¿Qué es este y qué es oeste? Si yo decido viajar con dirección al este hasta darle toda la vuelta al mundo volvería al punto de partida, entonces ¿a dónde quedó el oeste?.
Las polaridades son subjetivas y dependen de nuestra perspectiva. Un vaso con agua hasta la mitad, ¿es un vaso medio lleno o medio vacío?; ¿un electrón es una onda o una partícula?.
Los polos opuestos son dos partes de una misma unidad al igual que el ying y el yang forman la unidad del tao. Lo que para tí puede ser bueno para otros es malo, lo que te genera alegría a otros puede causar aburrimiento.
Los límites y divisiones son creaciones de la mente, tus pensamientos son los que determinan la realidad percibida, hallad pues el equilibrio entre la dualidad y sereis uno con el cosmos.

5to PRINCIPIO: RITMO
"Todo fluye y refluye, todo tiene sus periodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que hacia la izquierda; el ritmo es compensación"
No podeis bañaros dos veces en un mismo río, decía un filósofo, puesto que todo está sujeto al cambio. El arroyo de hoy no es el mismo que el de ayer, su agua ha fluido con el corcel del tiempo. La naturaleza se transforma continuamente en un movimiento cíclico.
La flor nace desde el útero fértil del suelo para luego crecer y finalmente marchitarse, el aguacero cubre con su manto la tierra para que luego el sol pinte el cielo de luz, la marea del mar crece y tras un lapso desciende su nivel.
Todo lo que sube baja, lo que tiene principio tiene final, el calor se vuelve frío y el frío calor. El péndulo del ritmo está presente en todas las cosas incluyendo el plano emocional y mental.
Tu te vistes hoy con la alegría y mañana llevas puesto el abrigo melancólico, a la persona que amas puede que luego termines odiando, el miedo que antes te poseía es transformado más tarde en valentía, y así sucesivamente. Las personas son muy bipolares, ¿no os ha pasado que a un gran periodo de felicidad sigue uno de gran pesadumbre y luego retorna al estado inicial?.
La vida es como una marea que viene y vá, por eso quitad los apegos de las cosas terrenales, porque hoy puedes tener mucho dinero y basar tu felicidad en ello, pero luego el péndulo del ritmo oscila y entonces pierdes lo que tenías junto con tu felicidad.
El devenir es equilibrio, ¿cómo podríamos ver la faz de la aurora sin que antes hubiésemos atravesado la penumbra nocturna?. No podrías saborear la dulce victoria sin que antes los puños de la derrota te hagan caer. Cada experiencia negativa es una oprtunidad para crecer interiormente y conocer lo positivo, después de todo la polaridad enseña que los eventos buenos y malos son una misma cosa: aprendizaje para la conciencia.
Hay una cuestión más que debeis comprender: el discípulo del camino espiritual puede neutralizar el efecto del péndulo elevando su vibración a un plano superior. La mente puede transmutarse de una polaridad a otra por medio de la voluntad.
Si estás afligido entonces enfocaros interiormente en el gozo, si sentís rencor polariza tu mente en la vibración del perdón y así con todas las emociones. Aprende a dominarte a tí mismo y dominarás el mundo exterior.

6to PRINCIPIO: CAUSA Y EFECTO
"Toda causa tiene su efecto, todo efecto su causa"
Los frutos que el hombre recoge son el resultado de su siembra: la cosecha es como dulce vino si las semillas son de bondad, más para el que cultiva resentimiento y vileza la cosecha es igual al veneno.
El azar no existe, tampoco la buena o mala suerte, sólo hay causas desconocidas; lo que estás viviendo es el resultado de lo que vos labraste, recordad que el universo actúa como un espejo: si proyectas odio se te refleja odio, si proyectas amor obtendrás amor. La espiritualidad oriental llama a este principio ley del karma y dharma.
Lo que hacéis a los demás es igual que lanzar un boomerang, tu palabra tiene poder y es como el eco de la montaña. Deséale mala suerte a un semejante y serás vos quien la padezca, ayuda a los demás y luego será el universo quien te ayude a tí. Aprende bien ésta enseñanza y no la olvideis nunca: todos los seres humanos somos uno, estamos conectados a través de una sola mente universal del mismo modo que los pensamientos se entrelazan unos a otros en la red neuronal.
Lo que hagas a otro ser te lo haces a tu propia alma, pues todos somos uno.
Seguid el ejemplo del amor de Cristo, seguid el ejemplo de la compasión de Buda, seguid el ejemplo de la pureza interior de Krishna, seguid la sabiduría de Lao Tzé.
Nadie se pierde cuando camina por un sendero recto, pero si empiezas a desviarte por los mil y un senderos torcidos del bosque jamás llegarás a tu destino.
Lleva en tu corazón escritas las palabras de Mahoma: "la auténtica riqueza del ser humano es el bien que hace en el mundo".
Tus pensamientos son semillas.
Tus emociones son semillas.
Tus acciones son semillas.
Sé sabio cuando cultives tu árbol de la vida.

7mo PRINCIPIO: GENERACIÓN
"La generación existe por doquier. Todo tiene sus principios masculino y femenino, la generación se mantiene en todos los planos"
Hasta este punto habeis aprendido que vuestros pensamientos crean la realidad, que el exterior es sólo un espejo del interior, que todo vibra, que los opuestos son iguales en naturaleza pero difieren en su grado de manifestación, que todo tiene un ritmo de fluctuación, que cada acción genera una reacción de igual peso. Ahora conoced el último de los principios: ¡generación!.
Este concepto se refiere a la manifestación, a la creatividad, generar es dar luz a algo nuevo.
Mírate en el espejo, ¿tu crees que eres un simple muñeco de carne y hueso?. Te equivocas, tu eres un ser de luz experimentando un viaje terrenal, porque eso es la vida: un viaje. Eres un turista de los reinos etereos visitando estos dominios físicos, que nunca se te olvide eso. Tu hogar es el infinito, donde la magia de la conciencia brota, tu eres un mago, un creador y puedes manifestar lo que desees en este plano.
Quizá para tu ego hayan limitaciones, el te hace creer que hay cosas imposibles, pero no para tu espíritu: él no tiene limitaciones ni barreras, no tiene impedimentos ni muros que lo puedan retener, y tu eres puro espíritu no el ego. El ego es lo que la sociedad te ha hecho creer que eres, es sólo una máscara, un falso ser.
Como una semilla que da vida a nuevos frutos, así mismo tu puede darle vida a tus deseos.
El principio de generación dice que para poder crear algo nuevo necesitas dos energías: la femenina o yin y la masculina o yang. La primera es pasiva y se refiere a la intuición, la imaginación y el poder de la visualización; la segunda se refiere a las acciones en concreto, a la voluntad y al hacer en el aquí y ahora.
Del mismo modo que la electricidad surge cuando el polo positivo y el negativo se juntan, los deseos se vuelven verdad cuendo unimos la fuerza del pensamiento y la capacidad del hacer.
Digamos que tu quieres un mejor empleo o un auto nuevo o una pareja o lo que sea. El primer paso es tener claro lo que se desea, hay personas que son indecisas a la hora de querer algo, eso hecha a perder el poder mágico de la conciencia creadora; entonces tu tienes que pensar exáctamente lo que deseas y cuando lo tengas claro entonces va el segundo paso que es la visualización.
Visualízate mentalmente conduciendo tu nuevo coche o trabajando en un mejor puesto para una gran compañía o cualquier experiencia que tu corazón anhele manifestar. Una vez visualizes, el tercer paso es evocar la emoción interior que te produzca dicho deseo, en otras palabras, trata de sentir dentro de tu alma como si ya tuvieses aquello que deseas. El maestro Lao Tzé decía: "cuando sientes que nada te falta, el mundo entero te pertenece", y el maestro Jesús enseñó: "ustedes pueden orar por cualquier cosa y si creen que lo han recibido, será suyo".
El tercer paso es elevar nuestra conciencia a la vibración de la gratitud y el amor. Cuantas más gracias des al universo por tus bendiciones en la vida, más te llenarás de cosas bonitas por las cuales dar más gracias. Vive en la fecuencia del amor porque cuanto más amor des al universo, más atraerás cosas que te produzcan amor y felicidad.
Esos tres pasos componen la primera fase de la energía yin, ahora la segunda fase es la aplicación de la energía yang... tu debes actuar porque si sólo visualizas e imaginas tu deseo hecho verdad, el poder creador de la conciencia no sirve.
Debes realizar acciones concretas que te lleven a ver tu deseo manifestado. Si quieres un trabajo nuevo pero no empiezas por buscarlo no te servirá de nada el poder del pensamiento, si quieres un nuevo coche empieza por ahorrar, si quieres una pareja entonces búscala.
No te quedes quieto esperando a que del cielo te lluevan las cosas, transita el senderos de los sueños con amor y fe.
Vuelvo a repetirte que las limitaciones no existen en los campos aureos del espíritu, el ego siempre va a maquinarte la mente para que crees barreras y muros entre tú y tus sueños. Tu no hagas caso, aprende a silenciar tu mente y sigue los destellos que Dios pone como señales para que dibujes tu propio cielo. Ignora también lo que otros te digan, la mayoría de las personas viven con sus conciencias dormidas y no quieren que tu despiertes. Siempre  encontraras instituciones o grupos diciendote que es lo que puedes y no puedes hacer, tú no hagas caso, escucha la voz silenciosa y divina de tu corazón.
Echa al fuego prejuicios y razonamientos banales, no empiezes a decir ¿cómo haré esto si es imposible?, recuerda que tu hogar es el templo del infinito, tu eres un ser de luz, una vela mágica que vino al mundo para iluminar su propia vida y la de los demás.



Hermes Trimegisto * El Kybalion
 

"Que el amor de Dios irradie en vuestros corazones, que la copa de la paz se derrame en vuestros espíritus, que la felicidad cubra con sus alas tus días en este plano, y que todos tus deseos se hagan realidad".

miércoles, 28 de noviembre de 2012

DEJA QUE CAIGA LA MONEDA…


Un cambio se siente como lanzar una moneda al aire, nunca sabemos de qué lado caerá.
Solo el ego puede estar profundamente preocupado por si va a caer del lado que no ve como conveniente.
Pero el bien y el mal son conceptos, no realidades. Todo tiene sus ventajas y desventajas, sus bendiciones encubiertas y costos.Todos los días nos enfrentamos tanto con cosas que nos agradan,como con lo que no desearíamos ni ver. Cada momento tiene esta mezcla de lo que consideramos bueno y malo. Lo que sucede es que solemos quedarnos atascados en medio de lo que nos llega (por ejemplo, un divorcio, una mudanza, el desempleo, un problema de salud), sin darnos cuenta de que todo es un cambio y fluír constante, y que eso…TAMBIÉN PASARÁ. Nuestras emociones y sentimientos van y vienen en un contínuo jugo de aprendizajes.
Enfocarnos en un "problema" hace que el momento parezca más difícil y estresante de lo que realmente es. La vida es más o menos difícil, según nos centremos en el problema o en el desafío de salir airosos aprovechando la coriente que fluye continuamente hacia adelante.
Llevamos nuestros problemas con nosotros, mentalmente, a donde quiera que vamos …asi, en realidad lo que tomamos como “problema”, es solo la idea de un problema.
Ninguna situación o circunstancia es difícil de manejar, pero la hacemos difícil por pensar en nuestro problema, quejándonos de él, tratando de resolverlo con la mente, sintiéndonos mal, tristes o con miedo y preocupación, deseando que las cosas sean diferentes. Estos pensamientos hacen que lo que estamos experimentando sí sea difícil, mucho más de lo que la situación sería.. Cuando una situación es despojada de estos pensamientos, todo lo que queda es lo que se debe hacer o no hacer en este momento presente.
Todas las situaciones fluyen,cambian, se acomodan, revelando a cada tramo otras posibilidades.
A nuestro ego realmente le encanta la idea de un problema y todas las preocupaciones y planes que van con ese problema: Soy una persona que está sufriendo. Y tengo un problema que necesita una solución. Un problema nos da no sólo una identidad, sino también algo para estar mentalmente ocupados.
En éste problema creado y la búsqueda de soluciones, el ego se sostiene. Sin un "problema" y el sufrimiento causado por él, no habría nada que pensar. Sin pensarlo, se caería y se revelaría nuestra naturaleza esencial en infinidad de caminos y soluciones.
Esa posibilidad de cambio que tenemos, podemos vivirla como una moneda que lanzamos al aire…solo que sin importarnos como caiga. Abriéndonos a una u otra posibilidad, que será…LA QUE DEBA SER. En otras palabras, la cara de la moneda que caiga, es siempre la correcta…ni buena ni mala.
La vida es muchas veces como una moneda lanzada en su imprevisibilidad. Simplemente no tenemos que tener miedo de cómo va a caer.
Si no le ponemos preocupaciones miedos, juicios, resistencia, victimización, ira, confusión o negatividad a esa experiencia, descubriremos que sirve a nuestro crecimiento y evolución y salimos de ella transformados.
LA VIDA ES SABIA. Los cambios y desafíos son una parte natural y necesaria del camino. Cuando confiamos y escuchamos la sabiduría de lo que SOMOS… en lugar de al falso yo, nos encontramos con que PODEMOS NAVEGAR EN CUALQUIER CAMBIO CON GRACIA, SOLTURA, Y SIN DEMASIADO SUFRIMIENTO.
Sigamos navegando con la brújula del corazón!
Tahíta.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Las crisis como formas de crecimientos.


Visión de la vida a travéz del espejo:


La vida está llena de todas las oportunidades para aprender a convivir en armonía con el universo le circunda, el cual, está conformado por nuestras propias proyecciones, visiones y creencias; y las cuales se conjugan con lo trascendental del ser espiritual, que sin duda alguna, existe y sustenta nuestras experiencias evolutivas.
Por lo que me atrevo a asegurar, que cada cual convive en su propio mundo, ausente por desconocimiento de la vida en cuestión.
Ignorantes casi al 100% de su formación, creación, y participación, en lo que respecta a la recreación universal o en otras palabras, la casi nula visión de los misterios a develar que se esconden tras los innumerables secretos invisibles del poder esencial y personal, que constituyen la esencia del ser humano en cuestión y de los elementos que se conjugan para la manifestación de la naturaleza en todas sus expresiones. 10197410
Lo que se llama “real”, sólo es una parte mísera de la totalidad de lo que está basada la vida, y también así, como el pensamiento trascendental y el accionar constructivo.
Lo real esconde secretos, los cuales simplemente son capacidades y conocimiento que se van transfigurando a través del tiempo, y que dejan de ser misterios o secretos a medida de ir develándose la verdad de sí mismo, a través del espejo interior.
Afrontar el otro lado del espejo, es una cuestión interesante que pocos se atreven a realizar, ya que esta, dejara en evidencias las falencias, errores, inconsecuencias, etc.de un sistema de “vida” ,basado en lo ilusorio y material. Los prejuicios heredados por la sociedad, lo cultural, religioso, político, personal y otros. Se vuelven una barrera difícil de superar o derribar; dado que el miedo a romper los esquemas que se establecieron, para ser adecuados y aceptados, socialmente, genera la inevitable paralización de la consciencia; y como respuesta a esto, aparece la descalificación de todo aquello que se desconoce o se teme.
La ignorancia es así de atrevida (leí en alguna parte), me parece adecuado citar esa aseveración; ya que esta, se atreve a cuestionar a la vida misma, a las mentes más sabias en las que se basa el pensamiento antiguo y moderno; al alma, al espíritu, a Dios mismo, y descalifica todo aquello que le sea distinto, auténtico, único, y porque no decirlo, especial ya que guarda en sí mismo, la sabiduría que le creo. Y desconoce todo el valor en ello. El ignorante, ignora su propia esencia y rinde culto y pleitecia a los falsos idolos, creados por el pensamiento materialista.
Mirar al otro lado del espejo, puede mostrar una imagen de sí mismo que poco gusta o acomoda, y que tarde o temprano, nos lleva a enfrentar la responsabilidad adquirida, frente al caos en que convertimos la vida, y de la participación consciente o no, sobre el conflicto de intereses en el que competimos por mantenernos en vigencia, sin importar muchas veces lo que se pasa a llevar ,o el costo personal y emocional que esto signifique; afectando el mundo tanto interno como global.
Los secretos guardados nos proporcionan un conocimiento nuevo sobre la propia naturaleza de la realidad, y que nos lleva a cuestionar el mundo de las manipulaciones y las luchas de poderes, de conflictos sociales, económicos y, políticos, culturales y religiosos; para comenzar a dar importancia a lo que realmente somos, sentimos o queremos, más allá de las descalificaciones de sí mismos.
Los secretos y misterios, nos llevan a correr el velo de lo que es realmente verdadero versus la realidad ilusoria, y nos impulsa a la valentía de afrontar primeramente, el conocimiento de causa y la responsabilidad que esto significa, para luego recuperar o despertar la consciencia, y así evitar que sigan sucediendo las cosas, tal cual están, en el universo de caos interno que se ha creado por miedo e ignorancia.
Al superar el caos inicial y descubrir el fluir de los procesos evolutivos, se transmuta el contenido del subconsciente personal para trabajar los elementos perturbadores, y así poder favorecer los contenidos de la consciencia; recuperando a su vez la honestidad, valor, voluntad, perseverancia; en definitiva recuperar la dignidad de ser.
Somos mucho más de lo que vemos a través de nuestra mirada externa ,y más aún, de lo que percibimos por medio de nuestros sentidos físicos.
La vida; desde mi punto de vista, es en realidad un viaje perenne, continuo en sus transfiguraciones, y un campo de energía fértil para la recreación del escenario cósmico, a medida de ir creciendo como seres pensantes, y evolucionando como seres espirituales.
En este nivel afortunadamente, la teología y ciencias espirituales están llegando a un punto en donde difícilmente, pueden seguir evitándose, en la unificación con los hechos científicos y tecnológicos. El pensamiento materialista y mecánico con el cual, el mundo giraba hasta principios del siglo pasado, fue transformándose a través del pensamiento cuántico y la consciencia cósmica.
Hoy, al igual que en el pasado e inicios de lo que conocemos como el mundo moderno; nos encontramos que los nuevos descubrimientos científicos, los cuales han cambiado la forma de ver las cosas y de enfrentar el futuro, son sólo una actualización de lo que las ciencias espirituales antiguas ya manejaban hace muchos siglos atrás.
Citando la filosófica forma de vivir de Sócrates, debemos aprender a reir de nosotros mismos, dado el caso que la risa, es el elemento lúdico que permite poder realizar la transformación interior, y dejemos que el pensamiento se ilumine incluyendo a los otros en el mismo juego, así es, como la risa penetra en el corazón del ser humano, y lo convierte en un eslabón de toda la gran cadena de eventos en donde se desarrolla la vida.
No podemos más que reír frente a la paradoja que surge con el ciclo circular del conocimiento. Lo que durante tanto tiempo fue cuestionado y vetado como herejías, hoy es la base de la ciencia que dejaron de ser ocultas. Ya que Sócrates, Platón, Buda, Laos Tse, Vedas de la India, El kibalión de Hermes en Egipto, Jesús el Maestro, y tantos otros que conforman la base y pilares de la consciencia humana, confluyen en la conclusión de la física atómica, sobre la realidad cuántica de la consciencia y la energía del pensamiento; y completan el entramado cuántico del subconsciente y sus múltiples proyecciones en las dimensiones de la expresión humana.
El proceso evolutivo de la vida, ha dado un salto cuántico desde el pensamiento racionalista hacia una dimensión que abarca el campo espiritual, que es el campo de las energías.
Esto ha despertado el interés en la investigación científica, sobre la relación entre la consciencia personal y la realidad que trasciende a los sentidos; la relación entre psique, espiritualidad y consciencia cósmica; y que en la “nueva psicología” apunta hacia lo transpersonal.
Desde donde yo observo la vida, me da seguridad entender que como piezas móviles, en un espacio entramado de energías que surgen de nuestros canales físicos y mentales, creamos el caos para generar opciones de recrear los acontecimientos, como en un “juego teatral”, según la perspectiva de Platón; para reflexionar sobre los distintos modos de vida en épocas de crisis. Como dije anteriormente, la seguridad proviene de esta aparente inestabilidad; dado el caso, de que todo es cambiante y nada es estático en el plano físico, algo que podría provocar temor e inseguridad, paradojalmente deja la tranquilidad de saber a ciencia cierta, que todo lo que ocurre esta orquestado por la energía del pensamiento, las proyecciones subconsciente y la fuerza e intensión espiritual, las cuales, surgen con el propósito de re ordenar y desarrollar la creatividad e imaginación, que es la base de nuestro poder de creación.
Por lo tanto, así como, inconscientemente creamos el caos hasta generar crisis, que es la forma de quebrar la rigidez de la mente, también tenemos la posibilidad siempre de recrear en pro del bienestar, y corregir y reinventar una forma nueva de experimentar la vida.
La inventiva humana, es una capacidad de supervivencia básica; sin embargo ,el ser humano en su inminente decadencia de instinto, se ha dejado manejar y con ello darle fuerza a la creencia de estar impedido e invalidado del poder de transformar, dirigir y recrear su experiencia personal, e influir en la experiencia colectiva, a través de sus propias decisiones y derecho a optar.
Las crisis de vida nos impulsan a retomar o a recuperar estas capacidades básicas, como son: la imaginación y la creatividad; y las cuales nos dan campo abonado para inventar una forma distinta, nueva o reciclable de nuestras actuaciones en la vida.
El cerebro humano es más que un órgano que conserva o reproduce nuestras pasadas experiencias, es también un órgano combinador, creador, y que está capacitado para elaborar complejos sistemas que generan nuevos planteamientos que modifican el presente y afectan nuestro futuro.
Por tal motivo, concluyo que mientras tengamos la capacidad de reinventarnos en los tiempos críticos de nuestra existencia, podremos recrear nuestras experiencias, haciendo uso de la inteligencia, el conocimiento y las oportunidades de crecimientos, que traen consigo las crisis, y que nos hace ser creadores de nuestra realidad.
Y para finalizar, no olvidemos que la ignorancia ,es la renuncia al poder esencial, la identificación y sometimiento a las penas y sufrimientos,creados como único propósito de evolucionar y no de convertirlos en parte de la identidad personal.
La ignorancia es la muerte en vida del ser humano esencial.

(Isabel Arriagada)

Fuente: aramadoma

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Los cuatro acuerdos de la sabiduría Tolteca

por Miguel Ruiz

Se Impecable con tus palabrasNiño pidiendo silencio

El primer acuerdo es el más importante, también el más difícil de cumplir. Es tan importante que sólo con él ya serás capaz de alcanzar el nivel de existencia que yo denomino «el cielo en la tierra». Parece ser un acuerdo muy simple, pero es sumamente poderoso.
¿Por qué tus palabras? Porque constituyen el poder que tienes para crear. Son un don que proviene directamente de Dios. En la Biblia, el Evangelio de San Juan empieza diciendo: «En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios». Mediante las palabras expresas tu poder creativo, lo revelas todo. Independientemente de la lengua que hables, tu intención se pone de manifiesto a través de las palabras. Lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres, lo muestras por medio de las palabras. Son la herramienta más poderosa que tienes como ser humano, el instrumento de la magia. Pero son como una espada de doble filo: pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea. Uno de los filos es el uso erróneo de las palabras, que crea un infierno en vida. El otro es la impecabilidad de las palabras, que sólo engendrará belleza, amor y el cielo en la tierra. Según cómo las utilices, las palabras te liberarán o te esclavizarán aún más de lo que imaginas. Toda la magia que posees se basa en tus palabras. Son pura magia, y si las utilizas mal, se convierten en magia negra.
Esta magia es tan poderosa, que una sola palabra puede cambiar una vida o destruir a millones de personas. Hace años, en Alemania, mediante el uso de las palabras, un hombre manipuló a un país entero de gente muy inteligente. Los llevó a una guerra mundial sólo con el poder de sus palabras. La mente humana es como un campo fértil en el que continuamente se están plantando semillas. Las semillas son opiniones, ideas y conceptos. Tú plantas una semilla, un pensamiento y éste crece. Las palabras son como semillas, ¡y la mente humana es muy fértil! El único problema es que, con demasiada frecuencia, es fértil para las semillas del miedo. Todas las mentes humanas son fértiles, pero sólo para la clase de semilla para la que están preparadas. Lo importante es descubrir para qué clase de semillas es fértil nuestra mente y prepararla para recibir las semillas del amor.
Todo ser humano es un mago, y por medio de las palabras, puede hechizar a alguien o liberarlo de un hechizo. Continuamente estamos lanzando hechizos con nuestras opiniones. Por ejemplo, me encuentro con un amigo y le doy una opinión que se me acaba de ocurrir. Le digo: «¡Mmmm! Veo en tu cara el color de los que acaban teniendo cáncer». Si escucha esas palabras y está de acuerdo, desarrollará un cáncer en menos de un año. Ese es el poder de las palabras.
Durante nuestra domesticación, nuestros padres y hermanos expresaban sus opiniones sobre nosotros sin pensar. Nosotros nos creíamos lo que nos decían y vivíamos con el miedo que nos provocaban sus opiniones.
Este acuerdo es muy difícil de romper y es posible que te lleve a realizar muchas cosas con el único fin de convencerte de que realmente eres estúpido. Puede que hagas algo y te digas a ti mismo: «Me gustaría ser inteligente, pero debo de ser estúpido, porque si no lo fuera, no habría hecho esto». La mente se mueve en cientos de direcciones diferentes y podríamos pasarnos días enteros atrapados únicamente por la creencia en nuestra propia estupidez. Pero un día alguien capta tu atención y con palabras te hace saber que no eres estúpido. Crees lo que esa persona dice y llegas a un nuevo acuerdo. Y el resultado es que dejas de sentirte o de actuar como un estúpido. Se ha roto todo el hechizo sólo con la fuerza de las palabras. Y a la inversa, si crees que eres estúpido y alguien capta tu atención y te dice: «Sí, realmente eres la persona más estúpida que jamás he conocido», el acuerdo se verá reforzado y se volverá todavía más firme.
Veamos ahora lo que significa la palabra «impecabilidad». Significa «sin pecado». «Impecable» proviene del latín pecatus, que quiere decir «pecado». El im significa «sin», de modo que «impecable» quiere decir «sin pecado». Las religiones hablan del pecado y de los pecadores, pero entendamos qué significa realmente pecar. Un pecado es cualquier cosa que haces y que va contra ti. Todo lo que sientas, creas o digas que vaya contra ti es un pecado. Vas contra ti cuando te juzgas y te culpas por cualquier cosa. No pecar es hacer exactamente lo contrario. Ser impecable es no ir contra ti mismo. Cuando eres impecable, asumes la responsabilidad de tus actos, pero sin juzgarte ni culparte. Desde este punto de vista, todo el concepto de pecado deja de ser algo moral o religioso para convertirse en una cuestión de puro sentido común. El pecado empieza con el rechazo de uno mismo. El mayor pecado que cometes es rechazarte a ti mismo. En términos religiosos, el autorrechazo es un «pecado mortal», es decir que te conduce a la muerte. En cambio, la impecabilidad te conduce a la vida.
Ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra ti mismo. Si te veo en la calle y te llamo estúpido, puede parecer que utilizo esa palabra contra ti pero en realidad la utilizo contra mí mismo, porque tú me odiarás por ello y tu odio no será bueno para mí. Por lo tanto, si me enfurezco y con mis palabras te envío todo mi veneno emocional, las estoy utilizando en mi contra.
Si me amo a mí mismo, expresaré ese amor en mis relaciones contigo y seré impecable con mis palabras, porque la acción provoca una reacción semejante. Si te amo, tú me amarás. Si te insulto, me insultarás. Si siento gratitud por ti, tú la sentirás por mí. Si soy egoísta contigo, tú lo serás conmigo. Si utilizó mis palabras para hechizarte, tú emplearás las tuyas para hechizarme a mí.
Ser impecable con tus palabras significa utilizar tu energía correctamente, en la dirección de la verdad y del amor por ti mismo. Si llegas a un acuerdo contigo para ser impecable con tus palabras, eso bastará para que la verdad se manifieste a través de ti y limpie todo el veneno emocional que hay en tu interior.
En el infierno, el poder de las palabras se emplea de un modo totalmente erróneo. Las usamos para maldecir, para culpar, para reprochar, para destruir. También las utilizamos correctamente, por supuesto, pero no lo hacemos muy a menudo. Por lo general, empleamos las palabras para propagar nuestro veneno personal: para expresar rabia, celos, envidia y odio. Las palabras son pura magia -el don más poderoso que tenemos como seres humanos- y las utilizamos contra nosotros mismos. Las usamos para fomentar el odio entre diferentes personas, entre las familias, entre las naciones… Hacemos un mal uso de las palabras con gran frecuencia, y así es como creamos y perpetuamos el sueño del infierno. Con el uso erróneo de las palabras, nos perjudicamos los unos a los otros y nos mantenemos mutuamente en un estado de miedo y duda. Dado que las palabras son la magia que poseemos los seres humanos y su uso equivocado es magia negra, utilizamos la magia negra constantemente sin tener la menor idea de ello.
Considera las relaciones humanas diarias, e imagínate cuántas veces nos lanzamos hechizos los unos a los otros con nuestras palabras. Con el tiempo, esto se ha convertido en la peor forma de magia negra: son los chismes. Los chismes son magia negra de la peor clase, porque son puro veneno. Aprendimos a contar chismes por acuerdo. De niños, escuchábamos a los adultos que nos rodeaban chismorrear sin parar y expresar abiertamente su opinión sobre otras personas. Incluso opinaban sobre gente a la que no conocían. Mediante esas opiniones, transferían su veneno emocional, y nosotros aprendimos que ésta era la manera normal de comunicarse.
Si adoptamos el Primer Acuerdo y somos impecables con nuestras palabras, cualquier veneno emocional acabará por desaparecer de nuestra mente y dejaremos de transmitirlo en nuestras relaciones personales. Es la manera que utilizamos para sentirnos cerca de otras personas, porque ver que alguien se siente tan mal como nosotros, nos hace sentir mejor.
La impecabilidad de tus palabras también te proporcionará inmunidad frente a cualquier persona que te lance un hechizo. Solamente recibirás una idea negativa si tu mente es un campo fértil para ella.Cuando eres impecable con tus palabras, tu mente deja de ser un campo fértil para las palabras que surgen de la magia negra, pero sí lo es para las que surgen del amor. Puedes medir la impecabilidad de tus palabras a partir de tu nivel de autoestima. La cantidad de amor que sientes por ti es directamente proporcional a la calidad e integridad de tus palabras. Cuando eres impecable con tus palabras, te sientes bien, eres feliz y estás en paz.
Puedes trascender el sueño del infierno sólo con llegar al acuerdo de ser impecable con tus palabras. Ahora mismo estoy plantando una semilla en tu mente. Que crezca o no, dependerá de lo fértil que sea tu mente para recibir las semillas del amor. Tú decides si llegas o no a establecer este acuerdo contigo mismo: Soy impecable con mis palabras. Nutre esta semilla, y a medida que crezca en tu mente, generará más semillas de amor que reemplazarán a las del miedo. El Primer Acuerdo cambiará el tipo de semillas para las que tu mente resulta fértil.
Sé impecable con tus palabras. Este es el primer acuerdo al que debes llegar si quieres ser libre, ser feliz y trascender el nivel de existencia del infierno. Es muy poderoso. Utiliza tus palabras apropiadamente. Empléalas para compartir tu amor. Usa la magia blanca empezando por ti. Dite a ti mismo que eres una persona maravillosa, fantástica. Dite cuánto te amas. Utiliza las palabras para romper todos esos pequeños acuerdos que te hacen sufrir.
Imagínate lo que es posible crear sólo con la impecabilidad de las palabras. Trascenderás el sueño del miedo y llevarás una vida diferente. Podrás vivir en el cielo en medio de miles de personas que viven en el infierno, porque serás inmune a él. Alcanzarás el reino de los cielos con este acuerdo: Sé impecable con tus palabras.


 
Babyoutofegg
El Segundo Acuerdo 

No tomarte nada personalmente. 

Suceda lo que suceda a tu alrededor no te lo tomes personalmente. Utilizando un ejemplo anterior, si te encuentro en la calle y te digo: «¡Eh, eres un estúpido!», sin conocerte, no me refiero a ti, sino a mí. Si te lo tomas personalmente, tal vez te creas que eres un estúpido. Quizá te digas a ti mismo: «¿Cómo lo sabe? ¿Acaso es clarividente o es que todos pueden ver lo estúpido que soy?».

Te lo tomas personalmente porque estás de acuerdo con cualquier cosa que se diga. Y tan pronto como estás de acuerdo, el veneno te recorre y te encuentras atrapado en el sueño del infierno. El motivo de que estés atrapado es lo que llamamos «la importancia personal». La importancia personal, o el tomarse las cosas personalmente, es la expresión máxima del egoísmo, porque consideramos que todo gira a nuestro alrededor. Durante el período de nuestra educación (o de nuestra domesticación), aprendimos a tomarnos todas las cosas de forma personal. Creemos que somos responsables de todo. ¡Yo, yo, yo y siempre yo! Nada de lo que los demás hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos.
Todos vivimos en nuestro propio sueño, en nuestra propia mente; los demás están en un mundo completamente distinto de aquel en que vive cada uno de nosotros. Cuando nos tomamos personalmente lo que alguien nos dice, suponemos que sabe lo que hay en nuestro mundo e intentamos imponérselo por encima del suyo. Incluso cuando una situación parece muy personal, por ejemplo cuando alguien te insulta directamente, eso no tiene nada que ver contigo. Lo que esa persona dice, lo que hace y las opiniones que expresa responden a los acuerdos que ha establecido en su propia mente. Su punto de vista surge de toda la programación que recibió durante su domesticación.
 
Si alguien te da su opinión y te dice: «¡Oye, estás muy gordo!», no te lo tomes personalmente, porque la verdad es que se refiere a sus propios sentimientos, creencias y opiniones. Esa persona intentó enviarte su veneno, y si te lo tomas personalmente, lo recoges y se convierte en tuyo. Tomarse las cosas personalmente te convierte en una presa fácil para esos depredadores, los magos negros. Les resulta fácil atraparte con una simple opinión, después te alimentan con el veneno que quieren, y como te lo tomas personalmente, te lo tragas sin rechistar. Te comes toda su basura emocional y la conviertes en tu propia basura. Pero si no te lo tomas personalmente, serás inmune a todo veneno aunque te encuentres en medio del infierno. Esa inmunidad es un don de este acuerdo. Cuando te tomas las cosas personalmente, te sientes ofendido y reaccionas defendiendo tus creencias y creando conflictos. Haces una montaña de un grano de arena porque sientes la necesidad de tener razón y de que los demás estén equivocados. También te esfuerzas en demostrarles que tienes razón dando tus propias opiniones. Del mismo modo, cualquier cosa que sientas o hagas no es más que una proyección de tu propio sueño personal, un reflejo de tus propios acuerdos. Lo que dices, lo que haces y las opiniones que tienes se basan en los acuerdos que tú has establecido y no tienen nada que ver conmigo.
 
Lo que pienses de mí no es importante para mí y no me lo tomo personalmente. Cuando la gente me dice: «Miguel, eres el mejor», no me lo tomo personalmente y tampoco lo hago cuando me dice: «Miguel, eres el peor». Sé que cuando estés contento, me dirás: «¡Miguel, eres un ángel!». Pero cuando estés enfadado conmigo, me dirás: «¡Oh, Miguel, eres un demonio! Eres repugnante. ¿Cómo puedes decir esas cosas?». Ninguno de los dos comentarios me afecta porque yo sé lo que soy. No necesito que me acepten. No necesito que nadie me diga: «¡Miguel, qué bien lo haces!», o: «¿Cómo eres capaz de hacer eso?».
 
No, no me lo tomo personalmente. Pienses lo que pienses, sientas lo que sientas, sé que se trata de tu problema y no del mío. Es tu manera de ver el mundo. No me lo tomo de un modo personal porque te refieres a ti mismo y no a mí. Los demás tienen sus propias opiniones según su sistema de creencias, de modo que nada de lo que piensen de mí estará realmente relacionado conmigo, sino con ellos.
 
Es posible que incluso me digas: «Miguel, lo que dices me duele». Pero lo que te duele no es lo que yo digo, sino las heridas que tienes y que yo he rozado con lo que he dicho. Eres tú mismo quien se hace daño. No me lo puedo tomar personalmente en modo alguno, y no porque no crea ni confíe en ti, sino porque sé que ves el mundo con distintos ojos, con los tuyos.
Creas una película entera en tu mente y en ella tú eres el director, el productor y el protagonista. Todos los demás tenemos papeles secundarios. Es tu película. La manera en que ves esa película se basa en los acuerdos que has establecido con la vida. Tu punto de vista es algo personal tuyo. No es la verdad de nadie más que de ti. Por consiguiente, si te enfadas conmigo, sé que eso está relacionado contigo. Yo soy la excusa para que tú te enfades. Y te enfadas porque tienes miedo, porque te enfrentas a tu miedo. Si no tuvieras miedo, no te enfadarías conmigo en modo alguno. Si no tuvieras miedo, no me odiarías en modo alguno. Si no tuvieras miedo, no estarías triste ni celoso en modo alguno.
Si vives sin miedo, si amas, no hay lugar para ninguna de esas emociones. Si no tienes ninguna de esas emociones, lógicamente te sientes bien. Cuando te sientes bien, todo lo que te rodea está bien. Cuando todo lo que te rodea es magnífico, todo te hace feliz. Amas todo lo que te rodea porque te amas a ti mismo, porque te gusta como eres, porque estás contento contigo mismo, porque te sientes feliz con tu vida. Estás satisfecho con la película que tú mismo produces y con los acuerdos que has establecido con la vida. Estás en paz y eres feliz. Vives en ese estado de dicha en el que todo es verdaderamente maravilloso y bello. En ese estado de dicha, estableces una relación de amor con todo lo que percibes en todo momento.
 
Sea lo que sea lo que la gente haga, piense o diga, no te lo tomes personalmente. Si te dice que eres maravilloso, no lo dice por ti. Tú sabes que eres maravilloso. No es necesario que otras personas te lo digan para creerlo. No te tomes nada personalmente. Aun cuando alguien agarrase una pistola y te disparase en la cabeza, no sería nada personal. Incluso hasta ese extremo. Ni siquiera las opiniones que tienes sobre ti mismo son necesariamente verdad; por consiguiente, no tienes la menor necesidad de tomarte cualquier cosa que oigas en tu propia mente personalmente. La mente tiene la capacidad de hablarse a sí misma, pero también tiene la capacidad de escuchar la información que está disponible de otras esferas.
 
La mente también es capaz de hablarse y escucharse a sí misma. Tu mente está dividida, igual que lo está tu cuerpo. Del mismo modo en que puedes estrechar con una mano tu otra mano y sentirla, la mente puede hablar consigo misma. Una parte de tu mente habla y otra escucha. Cuando muchas partes de tu mente hablan todas al mismo tiempo, se origina un gran problema. A esto lo llamamos mitote, ¿recuerdas? Podemos comparar el mitote con un enorme mercado en el que miles de personas hablan y hacen trueques a la vez. Cada una tiene pensamientos y sentimientos diferentes; cada una tiene un punto de vista distinto. Todos los acuerdos que hemos establecido -la programación de la mente- no son necesariamente compatibles entre sí. Cada acuerdo es como un ser vivo independiente; tiene su propia personalidad y su propia voz. Hay acuerdos incompatibles, que se contradicen los unos a los otros, y el conflicto se va extendiendo hasta que estalla una gran guerra en la mente.
 
El mitote es la razón por la que los seres humanos apenas saben lo que quieren, cómo lo quieren o cuándo lo quieren. No están de acuerdo con ellos mismos porque unas partes de la mente quieren una cosa y otras quieren exactamente lo contrario. Una parte de la mente pone objeciones a determinados pensamientos y actos y otra los apoya. Todos estos pequeños seres vivientes crean conflictos internos porque están vivos y cada uno tiene su propia voz. Únicamente si hacemos un inventario de nuestros acuerdos destaparemos todos los conflictos de la mente y, con el tiempo, llegaremos a extraer orden del caos del mitote.
No te tomes nada personalmente porque, si lo haces, te expones a sufrir por nada. Los seres humanos somos adictos al sufrimiento en diferentes niveles y distintos grados; nos apoyamos los unos a los otros para mantener esta adicción. Hemos acordado ayudarnos mutuamente a sufrir. Si tienes la necesidad de que te maltraten, será fácil que los demás lo hagan. Del mismo modo, si estás con personas que necesitan sufrir, algo en ti hará que las maltrates. Es como si llevasen un cartel en la espalda que dijera: «Patéame, por favor». Piden una justificación para su sufrimiento. Su adicción al sufrimiento no es más que un acuerdo que refuerzan a diario.
Vayas donde vayas, encontrarás a gente que te mentirá, pero a medida que tu conciencia se expanda, descubrirás que tú también te mientes a ti mismo. No esperes que los demás te digan la verdad, porque ellos también se mienten a sí mismos. Tienes que confiar en ti y decidir si crees o no lo que alguien te dice. Cuando realmente vemos a los demás tal como son sin tomárnoslo personalmente, lo que hagan o digan no nos dañará. Aunque los demás te mientan, no importa. Te mienten porque tienen miedo. Tienen miedo de que descubras que no son perfectos. Quitarse la máscara social resulta doloroso. Si los demás dicen una cosa, pero hacen otra y tú no prestas atención a sus actos, te mientes a ti mismo. Pero si eres veraz contigo mismo, te ahorrarás mucho dolor emocional. Decirte la verdad quizá resulte doloroso, pero no necesitas aferrarte al dolor. La curación está en camino; que las cosas te vayan mejor es sólo cuestión de tiempo.
 
Si alguien no te trata con amor ni respeto, que se aleje de ti es un regalo. Si esa persona no se va, lo más probable es que soportes muchos años de sufrimiento con ella. Que se marche quizá resulte doloroso durante un tiempo, pero finalmente tu corazón sanará. Entonces, elegirás lo que de verdad quieres. Descubrirás que, para elegir correctamente, más que confiar en los demás, es necesario que confíes en ti mismo.
 
Cuando no tomarte nada personalmente se convierta en un hábito firme y sólido, te evitarás muchos disgustos en la vida. Tu rabia, tus celos y tu envidia desaparecerán, y si no te tomas nada personalmente, incluso tu tristeza desaparecerá. Si conviertes el Segundo Acuerdo en un hábito, descubrirás que nada podrá devolverte al infierno. Una gran cantidad de libertad surge cuando no nos tomamos nada personalmente. Serás inmune a los magos negros y ningún hechizo te afectará, por muy fuerte que sea. El mundo entero puede contar chismes sobre ti, pero si no te los tomas personalmente, serás inmune a ellos. Alguien puede enviarte veneno emocional de forma intencionada, pero si no te lo tomas personalmente, no te lo tragarás. Cuando no tomas el veneno emocional, se vuelve más nocivo para el que lo envía, pero no para ti.
Ya puedes ver cuán importante es este acuerdo. No tomar nada personalmente te ayuda a romper muchos hábitos y costumbres que te mantienen atrapado en el sueño del infierno y te causan un sufrimiento innecesario. Si mantienes este acuerdo, viajarás por todo el mundo con el corazón abierto por completo y nadie te herirá. Dirás: «Te amo», sin miedo a que te rechacen o te ridiculicen. Pedirás lo que necesites. Dirás sí o dirás no -lo que tú decidas- sin culparte ni juzgarte. Siempre puedes seguir a tu corazón. Si lo haces, aunque estés en medio del infierno, experimentarás felicidad y paz interior. Permanecerás en tu estado de dicha y el infierno no te afectará en absoluto.




Beneficios
El tercer acuerdo

No hacer suposiciones.

Tendemos a hacer suposiciones sobre todo. El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto. Juraríamos que es real. Hacemos suposiciones sobre lo que los demás hacen o piensan -nos lo tomamos personalmente – y después, los culpamos y reaccionamos enviando veneno emocional con nuestras palabras. Este es el motivo por el cual siempre que hacemos suposiciones, nos buscamos problemas. Hacemos una suposición, comprendemos las cosas mal, nos lo tomamos personalmente y acabamos haciendo un gran drama de nada.
Toda la tristeza y los dramas que has experimentado tenían sus raíces en las suposiciones que hiciste y en las cosas que te tomaste personalmente. Concédete un momento para considerar la verdad de esta afirmación. Toda la cuestión del dominio entre los seres humanos gira alrededor de las suposiciones y el tomarse las cosas personalmente. Todo nuestro sueño del infierno se basa en ello.
Producimos mucho veneno emocional haciendo suposiciones y tomándonoslas personalmente, porque por lo general, empezamos a chismorrear a partir de nuestras suposiciones. Recuerda que chismorrear es nuestra forma de comunicarnos y enviarnos veneno los unos a los otros en el sueño del infierno. Como tenemos miedo de pedir una aclaración, hacemos suposiciones y creemos que son ciertas; después, las defendemos e intentamos que sea otro el que no tenga razón. Siempre es mejor preguntar que hacer una suposición, porque las suposiciones crean sufrimiento.
El gran mitote de la mente humana crea un enorme caos que nos lleva a interpretar y entender mal todas las cosas. Sólo vemos lo que queremos ver y oímos lo que queremos oír. No percibimos las cosas tal como son. Tenemos la costumbre de soñar sin basarnos en la realidad. Literalmente, inventamos las cosas en nuestra imaginación. Como no entendemos algo, hacemos una suposición sobre su significado y cuando la verdad aparece, la burbuja de nuestro sueño estalla y descubrimos que no era en absoluto lo que nosotros creíamos.
Un ejemplo: Andas por el paseo y ves a una persona que te gusta. Se vuelve hacia ti, te sonríe y después se aleja. Sólo con esta experiencia puedes hacer muchas suposiciones. Con ellas es posible crear toda una fantasía. Y tú verdaderamente quieres creerte la fantasía y convertirla en realidad. Empiezas a crear un sueño completo a partir de tus suposiciones y puede que te lo creas: «Realmente le gusto mucho». A partir de esto, en tu mente empieza una relación entera. Quizás, en tu mundo de fantasía, hasta llegues a casarte con esa persona. Pero la fantasía está en tu mente, en tu sueño personal.
Hacer suposiciones en nuestras relaciones significa buscarse problemas. A menudo, suponemos que nuestra pareja sabe lo que pensamos y que no es necesario que le digamos lo que queremos. Suponemos que hará lo que queremos porque nos conoce muy bien. Si no hace lo que creemos que debería hacer, nos sentimos realmente heridos y decimos: «Deberías haberlo sabido».
Otro ejemplo: Decides casarte y supones que tu pareja ve el matrimonio de la misma manera que tú. Después, al vivir juntos, descubres que no es así. Esto crea muchos conflictos; sin embargo, no intentas clarificar tus sentimientos sobre el matrimonio. El marido regresa a casa del trabajo. La mujer está furiosa y el marido no sabe por qué. Quizá sea porque la mujer hizo una suposición. No le dice a su marido lo que quiere porque supone que él la conoce tan bien que ya lo sabe, como si pudiese leer su mente. Se disgusta porque él no satisface sus expectativas. Hacer suposiciones en las relaciones conduce a muchas disputas, dificultades y malentendidos con las personas que supuestamente amamos.
En cualquier tipo de relación, podemos suponer que los demás saben lo que pensamos y que no es necesario que digamos lo que queremos. Harán lo que queremos porque nos conocen muy bien. Si no lo hacen, si no hacen lo que creemos que deberían hacer, nos sentimos heridos y pensamos: «¿Cómo ha podido hacer eso? Debería haberlo sabido». Suponemos que la otra persona sabe lo que queremos. Creamos un drama completo porque hacemos esta suposición y después añadimos otras más encima de ella.
El funcionamiento de la mente humana es muy interesante. Necesitamos justificarlo, explicarlo y comprenderlo todo para sentirnos seguros. Tenemos millones de preguntas que precisan respuesta porque hay muchas cosas que la mente racional es incapaz de explicar. No importa si la respuesta es correcta o no; por sí sola, bastará para que nos sintamos seguros.
Esta es la razón por la cual hacemos suposiciones. Si los demás nos dicen algo, hacemos suposiciones, y si no nos dicen nada, también las hacemos para satisfacer nuestra necesidad de saber y reemplazar la necesidad de comunicarnos. Incluso si oímos algo y no lo entendemos, hacemos suposiciones sobre lo que significa, y después, creemos en ellas. Hacemos todo tipo de suposiciones porque no tenemos el valor de preguntar.
 
La mayoría de las veces, hacemos nuestras suposiciones con gran rapidez y de una manera inconsciente, porque hemos establecido acuerdos para comunicarnos de esta forma. Hemos acordado que hacer preguntas es peligroso y que la gente que nos ama debería saber qué queremos o cómo nos sentimos. Cuando creemos algo, suponemos que tenemos razón hasta el punto de llegar a destruir nuestras relaciones para defender nuestra posición.
 
Suponemos que todo el mundo ve la vida del mismo modo que nosotros. Suponemos que los demás piensan, sienten, juzgan y maltratan como nosotros lo hacemos. Esta es la mayor suposición que podemos hacer y es la razón por la cual nos da miedo ser nosotros mismos ante los demás, porque creemos que nos juzgarán, nos convertirán en sus víctimas, nos maltratarán y nos culparán como nosotros mismos lo hacemos. De modo que, incluso antes de que los demás tengan la oportunidad de rechazarnos, nosotros ya nos hemos rechazado a nosotros mismos. Así es como funciona la mente humana.
 
También hacemos suposiciones sobre nosotros mismos y esto crea muchos conflictos internos. Por ejemplo, supones que eres capaz de hacer algo y después descubres que no lo eres. Te sobrestimas o te subestimas a ti mismo porque no te has tomado el tiempo necesario para hacerte preguntas y contestártelas. Tal vez necesites más datos sobre una situación en particular. O quizá necesites dejar de mentirte a ti mismo sobre lo que verdaderamente quieres.
 
A menudo, cuando inicias una relación con alguien que te gusta, tienes que justificar por qué te gusta. Sólo ves lo que quieres ver y niegas que algunos aspectos de esa persona te disgustan. Te mientes a ti mismo con el único fin de sentir que tienes razón. Después haces suposiciones y una de ellas es: «Mi amor cambiará a esta persona». Pero no es verdad. Tu amor no cambiará a nadie. Si las personas cambian es porque quieren cambiar, no porque tú puedas cambiarlas. Entonces, ocurre algo entre vosotros dos y te sientes dolido. De pronto, ves lo que no quisiste ver antes, sólo que ahora está amplificado por tu veneno emocional. Ahora tienes que justificar tu dolor emocional y echar la culpa de tus decisiones a los demás. No es necesario que justifiquemos el amor; está presente o no lo está. El amor verdadero es aceptar a los demás tal como son, sin tratar de cambiarlos. Si intentamos cambiarlos significa que, en realidad, no nos gustan. Por supuesto, si decides vivir con alguien, si llegas a ese acuerdo, siempre será mejor que esa persona sea exactamente como tú quieres que sea. Encuentra a alguien a quien no tengas que cambiar en absoluto. Resulta mucho más fácil hallar a alguien que ya sea como tú quieres que sea, que intentar cambiar a una persona. Además, ese alguien debe quererte tal como eres para no tener que hacerte cambiar en absoluto. Si otras personas piensan que tienes que cambiar, eso significa que, en realidad, no te aman tal como eres.
 
¿Y para qué estar con alguien si tú no eres tal como quiere que seas? Debemos ser quienes somos, de modo que no tenemos que presentar una falsa imagen. Si me amas tal como soy, muy bien, tómame. Si no me amas tal como soy, muy bien, adiós. Búscate a otro. Quizá suene duro, pero este tipo de comunicación significa que los acuerdos personales que establecemos con los demás son claros e impecables. Imagínate tan sólo el día en que dejes de suponer cosas de tu pareja, y a la larga, de cualquier otra persona de tu vida. Tu manera de comunicarte cambiará completamente y tus relaciones ya no sufrirán más a causa de conflictos creados por suposiciones equivocadas.
La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras. Si no comprendes alguna, ten el valor de preguntar hasta clarificarlo todo lo posible, e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular. Una vez que escuches la respuesta, no tendrás que hacer suposiciones porque sabrás la verdad.
Asimismo, encuentra tu voz para preguntar lo que quieres. Todo el mundo tiene derecho a contestarte «sí» o «no», pero tú siempre tendrás derecho a preguntar. Del mismo modo, todo el mundo tiene derecho a preguntarte y tú tienes derecho a contestar «sí» o «no».
 
Si no entiendes algo, en lugar de hacer una suposición, es mejor que preguntes y que seas claro. El día que dejes de hacer suposiciones, te comunicarás con habilidad y claridad, libre de veneno emocional. Cuando ya no hagas suposiciones, tus palabras se volverán impecables.
 
Con una comunicación clara, todas tus relaciones cambiarán, no sólo la que tienes con tu pareja, sino también todas las demás. No será necesario que hagas suposiciones porque todo se volverá muy claro. Esto es lo que yo quiero y esto es lo que tú quieres. Si nos comunicamos de esta manera, nuestras palabras se volverán impecables. Si todos los seres humanos fuésemos capaces de comunicarnos de esta manera, con la impecabilidad de nuestras palabras, no habría guerras, ni violencia ni disputas. Sólo con que fuésemos capaces de tener una comunicación buena y clara, todos nuestros problemas se resolverían.
 
Este es, pues, el Tercer Acuerdo: No hagas suposiciones.

 


Meditaci N
El Cuarto Acuerdo 

 «Haz siempre lo máximo que puedas»

Sólo hay un acuerdo más, pero es el que permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados. El Cuarto Acuerdo se refiere a la realización de los tres primeros: Haz siempre lo máximo que puedas.
 
Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Pero piensa que eso va a variar de un momento a otro. Todas las cosas están vivas y cambian continuamente, de modo que, en ocasiones, lo máximo que podrás hacer tendrá una gran calidad, y en otras no será tan bueno. Cuando te despiertas renovado y lleno de vigor por la mañana, tu rendimiento es mejor que por la noche cuando estás agotado. Lo máximo que puedas hacer será distinto cuándo estés sano que cuando estés enfermo, o cuando estés sobrio que cuando hayas bebido. Tu rendimiento dependerá de que te sientas de maravilla y feliz o disgustado, enfadado o celoso.
 
En tus estados de ánimo diarios, lo máximo que podrás hacer cambiará de un momento a otro, de una hora a otra, de un día a otro. También cambiará con el tiempo. A medida que vayas adquiriendo el hábito de los cuatro nuevos acuerdos, tu rendimiento será mejor de lo que solía ser.
 
Independientemente del resultado, sigue haciendo siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Si intentas esforzarte demasiado para hacer más de lo que puedes, gastarás más energía de la necesaria y, al final, tu rendimiento no será suficiente. Cuando te excedes, agotas tu cuerpo y vas contra ti, y por consiguiente te resulta más difícil alcanzar tus objetivos. Por otro lado, si haces menos de lo que puedes hacer, te sometes a ti mismo a frustraciones, juicios, culpas y reproches.
 
Limítate a hacer lo máximo que puedas, en cualquier circunstancia de tu vida. No importa si estás enfermo o cansado, si siempre haces lo máximo que puedas, no te juzgarás a ti mismo en modo alguno. Y si no te juzgas, no te harás reproches, ni te culparás ni te castigarás en absoluto. Si haces siempre lo máximo que puedas, romperás el fuerte hechizo al que estás sometido.
 
Había una vez un hombre que quería trascender su sufrimiento, de modo que se fue a un templo budista para encontrar a un maestro que le ayudase. Se acercó a él y le dijo:
«Maestro, si medito cuatro horas al día, ¿cuánto tiempo tardaré en alcanzar la iluminación?». El maestro le miró y le respondió: «Sí meditas cuatro horas al día, tal vez lo consigas dentro de diez años».
El hombre, pensando que podía hacer más, le dijo: «Maestro, y si medito ocho horas al día, ¿cuánto tiempo tardaré en alcanzar la iluminación?».
El maestro le miró y le respondió: «Si meditas ocho horas al día, tal vez lo lograrás dentro de veinte años».
«Pero ¿por qué tardaré más tiempo si medito más?», preguntó el hombre.
El maestro contestó: «No estás aquí para sacrificar tu alegría ni tu vida. Estás aquí para vivir, para ser feliz y para amar. Si puedes alcanzar tu máximo nivel en dos horas de meditación, pero utilizas ocho, sólo conseguirás agotarte, apartarte del verdadero sentido de la meditación y no disfrutar de tu vida. Haz lo máximo que puedas y tal vez aprenderás que independientemente del tiempo que medites, puedes vivir, amar y ser feliz».
 
Si haces lo máximo que puedas, vivirás con gran intensidad. Serás productivo y serás bueno contigo mismo porque te entregarás a tu familia, a tu comunidad, a todo. Pero la acción es lo que te hará sentir inmensamente feliz. Siempre que haces lo máximo que puedes, actúas. Hacer lo máximo que puedas significa actuar porque amas hacerlo, no porque esperas una recompensa. La mayor parte de las personas hacen exactamente lo contrario: sólo emprenden la acción cuándo esperan una recompensa y no disfrutan de ella. Y ese es el motivo por el que no hacen lo máximo que pueden.
 
Por ejemplo, la mayoría de las personas van a trabajar y piensan únicamente en el día de pago y en el dinero que obtendrán por su trabajo. Están impacientes esperando a que llegue el viernes o el sábado, el día en el que reciben su salario y pueden tomarse unas horas libres. Trabajan por su recompensa y el resultado es que se resisten al trabajo. Intentan evitar la acción; ésta entonces se vuelve cada vez más difícil y esas personas no hacen lo máximo que pueden. Trabajan muy duramente durante toda la semana, soportan el trabajo, soportan la acción, no porque les guste, sino porque sienten que es lo que deben hacer. Tienen que trabajar porque han de pagar el alquiler y mantener a su familia. Son personas frustradas y cuando reciben su paga, no se sienten felices.
 
Tienen dos días para descansar, para hacer lo que les apetezca y ¿qué es lo que hacen? Intentan escaparse. Se emborrachan porque no se gustan a sí mismos. No les gusta su vida. Cuando no nos gusta como somos, nos herimos de muy diversas maneras. Sin embargo, si emprendes la acción por el puro placer de hacerlo, sin esperar una recompensa, descubrirás que disfrutas de cada cosa que llevas a cabo. Las recompensas llegarán, pero tú no estarás apegado a ellas. Si no esperas una recompensa, es posible que incluso llegues a conseguir más de lo que hubieses imaginado. Si nos gusta lo que hacemos y si siempre hacemos lo máximo que podemos, entonces disfrutamos realmente de nuestra vida. Nos divertimos, no nos aburrimos y no nos sentimos frustrados.
 
Cuando haces lo máximo que puedes, no le das al Juez la oportunidad de que dicte sentencia y te considere culpable. Si has hecho lo máximo que podías y el Juez intenta juzgarte basándose en tu Libro de la Ley, tú tienes la respuesta: «Hice lo máximo que podía». No hay reproches. Ésta es la razón por la cual siempre hacemos lo máximo que podemos. No es un acuerdo que sea fácil de mantener, pero te hará realmente libre. Cuando haces lo máximo que puedes, aprendes a aceptarte a ti mismo, pero tienes que ser consciente y aprender de tus errores. Eso significa practicar, comprobar los resultados con honestidad y continuar practicando. Así se expande la conciencia.
 
Cuando haces lo máximo que puedes no parece que trabajes, porque disfrutas de todo lo que haces. Sabes que haces lo máximo que puedes cuando disfrutas de la acción o la llevas a cabo de una manera que no te repercute negativamente. Haces lo máximo que puedes porque quieres hacerlo, no porque tengas que hacerlo, ni por complacer al juez o a los demás. Si emprendes la acción porque te sientes obligado, entonces, de ninguna manera harás lo máximo que puedas. En ese caso, es mejor no hacerlo. Cuando haces lo máximo que puedes, siempre te sientes muy feliz; por eso lo haces. Cuando haces lo máximo que puedes por el mero placer de hacerlo, emprendes la acción porque disfrutas de ella.
 
La acción consiste en vivir con plenitud. La inacción es nuestra forma de negar la vida, y consiste en sentarse delante del televisor cada día durante años porque te da miedo estar vivo y arriesgarte a expresar lo que eres. Expresar lo que eres es emprender la acción. Puede que tengas grandes ideas en la cabeza, pero lo que importa es la acción. Una idea, si no se lleva a cabo, no producirá ninguna manifestación, ni resultados ni recompensas.
 
Hacer lo máximo que puedas es un gran hábito que te conviene adquirir. Yo hago lo máximo que puedo en todo lo que emprendo y siento. Hacerlo se ha convertido en un ritual que forma parte de mi vida, porque estás vivo. No disfrutar de lo que sucede ahora mismo es vivir en el pasado, es vivir sólo a medias. Esto conduce a la autocompasión, el sufrimiento y las lágrimas.
 
Naciste con el derecho de ser feliz. Naciste con el derecho de amar, de disfrutar y de compartir tu amor. Estás vivo, así que toma tu vida y disfrútala. No te resistas a que la vida pase por ti, porque es Dios que pasa a través de ti. Tu existencia prueba, por sí sola, la existencia de Dios. Tu existencia prueba la existencia de la vida y la energía.
 
No necesitamos saber ni probar nada. Ser, arriesgarnos a vivir y disfrutar de nuestra vida, es lo único que importa. Di que no cuando quieras decir que no, y di que sí cuando quieras decir que sí. Tienes derecho a ser tú mismo. Y sólo puedes serlo cuando haces lo máximo que puedes. Cuando no lo haces, te niegas el derecho a ser tú mismo. Ésta es una semilla que deberías nutrir en tu mente. No necesitas muchos conocimientos ni grandes conceptos filosóficos. No necesitas que los demás te acepten. Expresas tu propia divinidad mediante tu vida y el amor por ti mismo y por los demás.
 
Los tres primeros acuerdos sólo funcionarán si haces lo máximo que puedas. No esperes ser siempre impecable con tus palabras. Tus hábitos rutinarios son demasiado fuertes y están firmemente arraigados en tu mente. Pero puedes hacer lo máximo posible. No esperes no volver nunca más a tomarte las cosas personalmente; sólo haz lo máximo que puedas. No esperes no hacer nunca más ninguna suposición, pero sí puedes hacer lo máximo posible.
 
Si haces lo máximo que puedas, hábitos como emplear mal tus palabras, tomarte las cosas personalmente y hacer suposiciones se debilitarán y con el tiempo, serán menos frecuentes. No es necesario que te juzgues a ti mismo, que te sientas culpable o que te castigues por no ser capaz de mantener estos acuerdos. Cuando haces lo máximo que puedes, te sientes bien contigo mismo aunque todavía hagas suposiciones, aunque todavía te tomes las cosas personalmente y aunque todavía no seas impecable con tus palabras.
 
Si siempre haces lo máximo que puedas, una y otra vez, te convertirás en un maestro de la transformación. La práctica forma al maestro. Todo lo que sabes lo has aprendido mediante la repetición.
 
Si haces lo máximo que puedas en la búsqueda de tu libertad personal y de tu autoestima, descubrirás que encontrar lo que buscas es sólo cuestión de tiempo. No se trata de soñar despierto ni de sentarse varias horas a soñar mientras meditas. Debes ponerte en pie y actuar como un ser humano. Debes honrar al hombre o la mujer que eres. Debes respetar tu cuerpo, disfrutarlo, amarlo, alimentarlo, limpiarlo y sanarlo. Ejercítalo y haz todo lo que le haga sentirse bien. Tu propio cuerpo es una manifestación de Dios, y si honras a tu cuerpo, todo cambiará para ti. Cuando des amor a todas las partes de tu cuerpo, plantarás semillas de amor en tu mente, y cuando crezcan, amarás, honrarás y respetarás tu cuerpo inmensamente.
 
Cuando honres estos cuatro acuerdos juntos, ya no vivirás más en el infierno. Definitivamente, no. Si eres impecable con tus palabras, no te tomas nada personalmente, no haces suposiciones y siempre haces lo máximo que puedas, tu vida será maravillosa y la controlarás totalmente.
 
Los Cuatro Acuerdos son un resumen de la maestría de la transformación, una de las maestrías de los Toltecas. Transformas el infierno en cielo. Sólo tienes que adoptarlos y respetar su significado y su poder.